Hago deporte: ¿necesito un chequeo del corazón?
Una guía práctica para decidir cuándo revisarte, qué pruebas sirven y qué señales no debes ignorar.
1Moverse protege el corazón
La actividad física reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular y de diabetes, y ayuda a controlar la presión arterial. La Organización Mundial de la Salud recomienda a los adultos:[3]
- 150 a 300 minutos semanales de actividad moderada, como caminar a paso rápido, o 75 a 150 minutos de actividad intensa.[3]
- Ejercicios de fuerza al menos dos días por semana.[3]
Si estás empezando, cualquier cantidad ya aporta beneficios: hacer algo es mejor que no hacer nada.[3]
Los problemas cardíacos graves durante el ejercicio son poco frecuentes. Casi siempre aparecen en personas con una enfermedad previa, a menudo desconocida, y el esfuerzo intenso actúa como desencadenante, sobre todo en quienes no están acostumbrados a entrenar. Por eso conviene aumentar la duración y la intensidad poco a poco.[1,8]
2¿Necesito una valoración médica?
Las guías actuales buscan detectar a quien está en riesgo sin poner barreras innecesarias a quien quiere empezar. La decisión depende de tres cosas: tu actividad actual, si tienes síntomas o una enfermedad conocida, y la intensidad que quieres alcanzar.[2]
- No tienes síntomas ni enfermedades conocidas.
- Vas a hacer actividad ligera o moderada y la aumentarás de forma gradual.[2]
- Ya entrenas con regularidad, te sientes bien y mantendrás una intensidad similar.[2]
- Tienes una enfermedad del corazón, diabetes o enfermedad renal y vas a empezar a entrenar o a aumentar la intensidad.[2]
- Llevas una vida sedentaria y quieres pasar a esfuerzos intensos, sobre todo si tienes hipertensión, colesterol elevado, fumas o acumulas otros factores de riesgo.[1]
- Un familiar cercano tuvo una muerte súbita inexplicada a edad temprana o una enfermedad cardíaca hereditaria.[1,4]
- Vas a competir: la evaluación se adapta a tu disciplina y nivel de exigencia.[1,4]
- Aparece cualquiera de las señales de alarma de la sección 4.[1]
3Qué incluye un buen chequeo
Un buen chequeo es escalonado: empieza por lo básico y solo avanza si algo lo justifica.
- Conversación y examen físico. Preguntas sobre síntomas y antecedentes familiares, medición de la presión arterial y examen del corazón. Es la base de todo.[1,4]
- Pruebas adicionales, solo si hacen falta. Según los hallazgos, tu médico decide qué estudios aportan información útil para ti.[1,4]
| Prueba | Qué muestra | Cuándo se usa |
|---|---|---|
| Electrocardiograma (ECG) | La actividad eléctrica del corazón. Dura unos minutos y no duele. | Útil en deportistas de competición si lo interpreta personal con experiencia y hay acceso a estudios de seguimiento. |
| Ecocardiograma | La estructura del corazón: tamaño, grosor del músculo, contracción y válvulas. | Cuando la historia, el examen o el ECG hacen sospechar un problema. No es de rutina. |
| Prueba de esfuerzo | La respuesta del corazón al ejercicio: arritmias o signos de riego sanguíneo insuficiente. | Si hay síntomas o un riesgo cardiovascular alto. No se recomienda de rutina en personas sin síntomas. |
| Ergoespirometría | Lo mismo que la prueba de esfuerzo, más el análisis de la respiración para medir la capacidad física. | Para valorar la capacidad funcional y orientar el entrenamiento. |
| Estudios avanzados | Tomografía, resonancia, registro prolongado del ritmo (Holter) o estudios genéticos. | Solo en situaciones concretas, cuando los pasos previos lo indican. |
Fuentes de la tabla:[1, 4, 6]
Sobre el electrocardiograma: el corazón del deportista se adapta al entrenamiento y su ECG puede verse distinto sin estar enfermo. Por eso existen criterios internacionales específicos para interpretarlo. Además, un ECG normal no descarta todos los problemas; por ejemplo, la enfermedad coronaria.[4,6]
Más pruebas no significan más seguridad. Los exámenes sin una indicación clara pueden generar falsas alarmas, ansiedad y estudios innecesarios.[1,4]
4Señales que no debes ignorar
Fiebre e infecciones. Evita entrenar con fiebre. Si durante o después de una infección aparecen dolor de pecho, palpitaciones o falta de aire inusual, consulta antes de volver al deporte intenso.[1,4]
5Si alguien se desploma
Si una persona cae, no responde y no respira con normalidad:[5]
- Llama a emergencias de inmediato.
- Inicia compresiones torácicas fuertes y rápidas en el centro del pecho.
- Usa un desfibrilador externo automático (DEA) si hay uno disponible y sigue sus instrucciones de voz.
Aprender reanimación cardiopulmonar es una de las mejores formas de cuidar el corazón de los demás.
6En resumen
Fuentes de respaldo
- Pelliccia A, Sharma S, Gati S, et al. 2020 ESC Guidelines on sports cardiology and exercise in patients with cardiovascular disease. Eur Heart J. 2021;42:17–96. doi:10.1093/eurheartj/ehaa605.
- Riebe D, Franklin BA, Thompson PD, et al. Updating ACSM’s recommendations for exercise preparticipation health screening. Med Sci Sports Exerc. 2015;47:2473–2479. doi:10.1249/MSS.0000000000000664.
- Bull FC, Al-Ansari SS, Biddle S, et al. World Health Organization 2020 guidelines on physical activity and sedentary behaviour. Br J Sports Med. 2020;54:1451–1462. doi:10.1136/bjsports-2020-102955.
- Kim JH, Baggish AL, Levine BD, et al. Clinical considerations for competitive sports participation for athletes with cardiovascular abnormalities: a scientific statement from the AHA and ACC. J Am Coll Cardiol. 2025;85:1059–1108. doi:10.1016/j.jacc.2024.12.025.
- American Heart Association. Treatment of cardiac arrest. heart.org/en/health-topics/cardiac-arrest/emergency-treatment-of-cardiac-arrest. Consulta: 26 de octubre de 2026.
- Drezner JA, Sharma S, Baggish A, et al. International criteria for electrocardiographic interpretation in athletes: consensus statement. Br J Sports Med. 2017;51:704–731. doi:10.1136/bjsports-2016-097331.
- Kim JH, Malhotra R, Chiampas G, et al. Cardiac arrest during long-distance running races. N Engl J Med. 2012;366:130–140. doi:10.1056/NEJMoa1106468.
- Mittleman MA, Maclure M, Tofler GH, et al. Triggering of acute myocardial infarction by heavy physical exertion. N Engl J Med. 1993;329:1677–1683. doi:10.1056/NEJM199312023292301.
Este artículo tiene fines educativos y no reemplaza la consulta médica individual.


